Las conferencias imposibles de Miguel Romero

Lo de Miguel Romero es digno de admiración. Con estos calores inverosímiles de un mes de junio es capaz de congregar a más de cien personas en el Centro Cultural Aguirre para asistir a la conferencia titulada “Cuenca en el siglo XIX (II Parte): Fin del carlismo y hechos curiosos de la ciudad”, que cerraba el ciclo de nueve conferencias del taller “Vive la ciudad de cuenca a través de sus huellas históricas y sus libros II” que se ha desarrollado desde octubre hasta ahora.
Todas las condiciones se reunían para que nos encontráramos una sala vacía.

En cuántas ocasiones nos hemos encontrado con ello. Conferenciantes de primer nivel que se enfrentaban a auditorios completamente vacíos o con público de compromiso. Actividades a las que habíamos dedicado mucho esfuerzo y recursos, y que no han funcionado cómo esperábamos. Sin embargo, Miguel Romero en unas condiciones tan adversas, congregó a un numeroso público interesado no sólo en escucha la conferencia sobre el carlismo en Cuenca, sino con ganas de participar e intercambiar impresiones. Cuánto que aprender.

No es una cosa casual. Eso nunca es casualidad. No hablamos únicamente de esos eventos multitudinarios que son un rotundo éxito y se han consolidado como fiestas de referencia como puede ser la Alvarada o la representación de la toma de la ciudad por Alfonso VIII, sino también cualquier otra actividad que lleve el sello de Miguel Romero. No es casual. Seguro que es fruto de un trabajo intenso, una ilusión inmensa y un tesón descomunal.

Me gusta asistir siempre que puedo y tratar de aprender lo más posible. No sólo de lo que dice, sino también de cómo lo hace. Otro capítulo aparte merece su condición de cronista de la ciudad y de cómo ha conseguido que una figura medieval se convierta en una figura contemporánea y parezca imprescindible para entender con algo de criterio lo que ocurre en esta ciudad.

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