Esa terriblemente bella interpretación de la JONDE

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Fuente: Página oficial de la JONDE en Facebook

Terriblemente bella fue la interpretación de la Novena de Mahler que hizo ayer la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) en el escenario del Teatro Auditorio de Cuenca.

Venía precedida de grandes elogios por la impresionante interpretación de esta misma obra sólo dos días antes durante el cuarto maratón bianual organizado por Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) en el Auditorio Nacional. Ese día Víctor Pablo Pérez se puso al frente de cinco orquestas diferentes para las interpretar las novenas sinfonías de Beethoven, Bruckner, Dvorák, Garay, Haydn, Mahler, Mozart, Schubert y Shostakóvich.

Antes de salir a la escena del que fuera un escenario pensado y diseñado para ella se oían desde el patio de butacas los ejercicios de calentamiento de los músicos tras las bambalinas.

Iba a comenzar la función. Pero no era una función cualquiera. Era un sinfonía fúnebre maravillosa que por momentos sonó a requiem por una ciudad. Fue imposible pensar durante toda la interpretación en todos esos años, incluso lustros, en los que la ciudad de Cuenca soñó con ser la sede permanente de la JONDE. Como una y otra vez los políticos de turno se rompían la camisa ofreciendo el pecho y el alma por ello. Triste darse cuenta como fue una oportunidad más que se escapó entre los dedos.

La historia es de sobra conocida. Un Auditorio y una remodelación del edificio Palafox para acoger un recurso cultural de primer nivel que tanto se prometió y nunca llegó. Una historia que comenzó en 1983, que tuvo sus arritmias, como la Novena de Mahler, y que tuvo su final agónico, como la Novena de Mahler.

En estos momentos en los que empezamos a tener conciencia de la grave situación “España Vacía”, escuchar esta sinfonía, con esta orquesta, en este lugar, en este momento, deja una profunda huella. Habría sido hermoso al terminar la sinfonía guardar un minuto de silencio antes de bien merecidos aplausos. Aunque esos segundos que tardó Víctor Pablo Pérez en bajar lentamente el brazo hasta dar por finalizada la interpretación bien pudieron sentirse como tal. Hermosa interpretación e inmejorable cierre de temporada para el Teatro Auditorio de Cuenca. Memorable. Ahora bien, nos toca el turno para que la próxima obra que interpretemos en esta ciudad no tenga el mismo final.

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