La otra Cuenca Subterránea


Existen varias posibilidades cuando oímos hablar de la Cuenca subterránea. Algunos se referirán a los refugios antiáreos procedentes de la Guerra Civil, de los cuáles ya se puede visitar el de la calle Alfonso VIII, siento algunos otros los que están en proceso de abrirse al público.
Otros nos hablarán de esa Cuenca que existe, mitad en la realidad, mitad en la imaginación, bajo el casco antiguo de Cuenca y que permite recorrerla bajo el suelo oculto a los ojos indiscretos. Túneles que comunican en el imaginario colectivo la lujuria con el pecado y que en la mayoría de las ocasiones no pasan de ser restos de antiguas edificaciones, calles abandonadas y olvidades o simplemente una manera de desahacerse las aguas celestes o humanas.

En esta ocasión, nos referimos a otra Cuenca subterránea, la cotidánea, esa que vive también bajo los pies de la parte moderna de la ciudad. Una enorme red de tuberías, colectores, desagües, canalizaciones, pozos o corrientes subterráneas que se ocultan bajo nuestros pies y a los que habitualmente no prestamos excesiva atención.

Hoy, el día que se ha celebrado el día de la bandera en Cuenca, precedida de un desfile militar y un acto institucional de homenaje en el izado, un pequeño detalle nos ha llamado la atención. Unas pequeñas pegatinas azules con la leyenda “Cuerpo Nacional de Policía. Subsuelo.” que precintaban las tapas de las alcantarillas de la zona centro de Cuenca. Este pequeño detalle nos recuerda que existen otras Cuencas que no vemos y entonces la imaginación comienza a inventar historias.

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