Titiricuenca 2017: Que nos quiten lo “titireado”

Los gustos del público son inescrutables. Nunca se sabe muy bien las razones para que en unos espectáculos haya codazos y otros sean minoritarios. Por aventurar algunas hipótesis, pudo ser el calor, este raro puente del Corpus o la apretada agenda cultural del mes de junio. Puede ser eso o cualquier otra cosa, lo que es cierto es que esta edición de Titiricuenca mereció un mayor éxito de público. Y digo sólo de público, porque de lo demás andó más que sobrada. Algún día descubriremos que los títeres son mucho más que un espectáculo infantil y que en sus personajes y textos condensan buena parte de nuestra esencia como cultura.

En esta intensa semana de Titiricuenca hemos podido disfrutar en nuestra ciudad de los mejores espectáculos de títeres independientes que se pueden ver en estos momentos. Hemos asistido a algunos espectáculos brillantes en las tres técnicas reinas del títere: palo, hilo y guante. Pudimos disfrutar al gran maestro del hilo, Teo Escarpa, un indispensable de cualquier festival que se precie.

Pudimos disfrutar de espectáculos realmente increíbles como esa delicada Cenicienta que nos ofreció La Mar de Marionetas o el hipnótico “Petit Teatre. Vida, recuerdos y Milagros” de Circ de la Flor. Tampoco defraudó “Garbancito en la barriga del buey” de La Gotera Lazotea, que se presentaba con el atractivo de haber sido premiada con el premio Fetén 2017.

Todos los parques de la ciudad, en el Teatro Auditorio de Cuenca, en The Guitar Huécar o en la Iglesia de San Miguel han sido alguno de los variados espacios donde se ha desarrollado el festival. Variedad de escenarios para una gran variedad de espectáculos.

Disfrazados de turistas han recorrido las calles Chupagrifos, Garbancito, Pullicinella, Barriga Verde, Don Cristóbal, Rosita o Don Friolera. Personajes ilustres, protagonistas de historias maravillosas y eternas a las que los hombres y mujeres de todos los tiempos se agarraron para sobrevivir a tantas duras realidades. Historias construidas para que los muñecos contaran lo que a los humanos les estaba vedado. Los títeres nos liberan de lo políticamente correcto y a golpe de cachiporra no dejan poder con cabeza.

Es difícil mantener el nivel y la continuidad durante tanto tiempo. Titiricuenca lo ha conseguido y después de tanto tiempo siendo un referente del títere independiente merece más apoyo institucional y más cariño del público.
Eso sí, a los que lo hemos disfrutado, que nos quiten lo bailado.

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