Visita al mosaico romano de Noheda

La N-320 cruza los pueblos ordenados de menos a más Alcarria. Antes era más larga, pero cada vez tiene menos kilómetros y menos población. Muchos carteles ya no llevan a lugares habitados. Es una tierra que ha sufrido severos trasvases de agua y de población.

Junto a uno de estos pueblos milenarios que hoy son apenas aldeas agonizantes, junto al arroyo del Tejar, encontramos una de las villas más fastuosas de todo el imperio romano.

En Noheda se encuentra uno de los mosaicos más impresionantes de la antigüedad clásica. Un mosaico envuelto en litigios y en misterios. No son muchos los que han podido verlo. Lleva cinco años cubierto esperando poder ser abierto al público. Por primera vez ha sido parcialmente destapado con motivo de las VI Jornadas de la Villa Romana de Noheda que acaban de celebrarse.

En aquel siglo IV en el que el Imperio se hizo cristiano, uno de sus hombres más ricos construyó en la Alcarria una villa que deslumbrara a sus invitados. Trajo al más afamado maestro para que recreara con el mayor realismo y belleza el mito de Pélope e Hipodamia en el mosaico historiado más grande del imperio. Una villa apartada del camino para evitar a los caminantes curiosos, a los despistados y a los intencionados. Un lugar hecho para maravillar y entusiasmar.

De esa gloria pasada apenas conservamos el mosaico y pequeños detalles, suficientes para asombrarse ante la opulencia del lugar.

Es fácil dejarse llevar por la imaginación mirando estas escenas en piedra mientras las palabras de Miguel Ángel Valero, director técnico de la excavación, describen apasionadamente las escenas míticas representadas en el mosaico.

Ante la oportunidad casi única de presenciar esta obra magna del arte romano, cruzan por nuestra imaginación cientos de preguntas sobre el artista, sobre su procedencia, sobre las razones que llevaron al dominus a construir esta villa precisamente aquí, sobre las conversaciones, negocios y asuntos que se trataron sobre las cabezas cortadas de los pretendientes de Hipodamia. Algunas de estas preguntas las resolverán las campañas arqueológicas, la mayoría quizá nunca las sepamos a ciencia cierta.

Un mundo de señores y esclavos que cruzaron sus destinos sobre estas minúsculas teselas que contaban historias que ya eran antiguas entonces. Historias que repetimos los seres humanos desde el principio de nuestro tiempo. Cambiamos los personajes y las circunstancias, pero las historias siguen siendo la misma. O hay alguien que pueda negar que el mito de Pélope es el mismo que hasta hace poco contaban los titiriteros por las barracas de feria con Barriga Verde como protagonista.

Nota final. En julio de 2017 está de moda hablar sobre la despoblación y sobre la España Vacía. La villa romana de Noheda sigue cerrada a las visitas.

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“La palabra entusiasmo proviene del griego “En-Theos”, y significa tener un Dios dentro de uno mismo. Para los griegos, la persona entusiasta era tomada por uno de los dioses, guiada por la propia fuerza y sabiduría de su entusiasmo, y recibía un don: poder interactuar con la naturaleza y transformarla.” Fuente: Coach Madrid

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